Capilla de la Paz: donde Acapulco hace una pausa frente al mar
Publicado: 18 de julio de 2026 a las 6:00 a.m.
Por Netzahualcoyotl Lozano
Acapulco suele asociarse con playas, movimiento y música. Pero en lo alto del cerro El Guitarrón existe un lugar donde el puerto parece bajar el volumen.
La Capilla Ecuménica de la Paz reúne jardines, arquitectura moderna, una cruz monumental y una vista panorámica de la bahía. Es un sitio para contemplar el paisaje, conocer una historia familiar y tomarse unos minutos lejos del ritmo de la Costera.
Una capilla abierta al encuentro
El recinto fue concebido como un espacio de oración y reflexión abierto a personas de diferentes creencias. Esa vocación explica su carácter ecuménico e interdenominacional, así como su uso para ceremonias y bodas de parejas que no necesariamente comparten la misma tradición religiosa.
Su construcción fue dirigida por el arquitecto y monje benedictino Gabriel Chávez de la Mora, reconocido por su trabajo en arquitectura religiosa mexicana. El Instituto Nacional de Bellas Artes incluye la Capilla Ecuménica La Paz, realizada entre 1970 y 1971, dentro de su trayectoria profesional.
Una historia nacida de la memoria familiar
El origen de la capilla está relacionado con la familia Trouyet.
Milly Hauss de Trouyet había imaginado un espacio espiritual en las alturas de Acapulco. Después de la muerte de sus hijos Jorge y Carlos en un accidente aéreo ocurrido en 1967, el proyecto adquirió también un sentido conmemorativo. La construcción abrió al público en 1971.
Junto al templo se encuentran las Manos de la Hermandad, una escultura de Claudio Favier formada por dos manos derechas en posición de oración. La obra representa la unión fraternal y acompaña el carácter contemplativo del conjunto.
La cruz que forma parte del paisaje de Acapulco
La gran cruz blanca mide aproximadamente 42 metros de altura y puede observarse desde numerosos puntos de la bahía. Su iluminación comenzó el 24 de diciembre de 1970, meses antes de la apertura formal del conjunto.
La cruz, el techo triangular de la capilla, los muros de piedra y las formaciones rocosas naturales crean una composición distinta a la de los templos tradicionales.
No se trata únicamente de un edificio religioso. También es una obra arquitectónica integrada al relieve y a la vegetación del cerro.
Una de las vistas más reconocibles de la bahía
Desde los jardines y terrazas puede contemplarse una parte amplia de Acapulco, su litoral y las montañas que rodean la bahía.
FIDETUR recomienda programar la visita cerca del atardecer por las condiciones del paisaje y la luz. También aconseja confirmar previamente los horarios y el aforo disponible.
Conviene llegar con tiempo, caminar sin prisa y respetar las ceremonias que puedan estar celebrándose.
Recomendaciones para tu visita
La capilla se localiza dentro del Club Residencial Las Brisas y se accede desde la carretera Escénica. Debido a que la entrada se encuentra dentro de una zona residencial, es importante seguir las indicaciones del personal de acceso.
Antes de acudir:
- Confirma el horario y las condiciones de ingreso.
- Lleva agua y protección solar.
- Utiliza calzado cómodo para caminar por escaleras y jardines.
- Evita interrumpir bodas, servicios religiosos o eventos privados.
- No utilices drones sin autorización.
- Reserva algunos minutos para observar la bahía sin convertir toda la visita en una sesión de fotografías.
La Capilla de la Paz demuestra que Acapulco también puede conocerse desde el silencio, la arquitectura y la contemplación.
Subir hasta ella no significa únicamente mirar el puerto desde arriba. También permite descubrir una historia de duelo, memoria, fraternidad y esperanza convertida en parte del paisaje acapulqueño.
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